viernes, 3 de abril de 2015

Que todo nos pare y nada nos frene.
Que las piedras sean de azúcar y las flores de miel.
Que el color del sol siga cambiando a lo largo del día y la luna creciendo a lo largo del mes.

Contaré nuestra historia al mundo entero.
Contaré que te quise como a un hermano y que un dia fuimos inseparables.

Cuando el mundo no te deje, ama, porque significará que es la persona correcta.

Eras veneno, pero veneno del bueno, del que no mata, sino que hace más fuerte.

Esa frustración de que, esos en quienes confías, te fallen.
Ese sentimiento de traición o más bien de abandono.
Ese pesar, ese desgarro del alma, ese sentir de que nadie es quien dice ser y de que de quién menos esperas más recibes.

Por esos amores que se quedarán en lo que son: platónicos.

Por esos amores que se refugiarán en sueños, lágrimas y copas de tinto. Que surcarán mares en botellas de cristal y viajarán por todo el mundo en cartas de papel.

Por esos amores consumidos en caricias y calor. En noches de lujuria y aventuras locas.

Por esos amores enmarcados. Por esos amores en los que el amor se esconde.

Por esos amores en los que la razón es derrotada por el corazón.

Por esos amores de dos y por esos de tres o más.

Por esos amores que podrían ser y no son.

Por esos y muchos más brilla hoy la luna y quemará mañana el sol.


Unas veces te echo de menos y otras también.
  Hay quienes dicen que el mediterráneo nos separa, pero yo creo que es de las pocas cosas que nos unen.

Cuando baje la marea y falten tempestades en el mar prometo nadar. Nadar y nadar hasta llegar a ti. Y tú, sigiloso e inquieto, cruzarás la playa a la que llegue para ayudarme a sobrepasar la orilla.

No, no eres al que más he querido pero si al que más he amado. Al único al que he amado.
Al único al que he deseado aún sin conocer.

Ahora mismo te mataría. Me sumiría en una intensa lucha contigo, bajo tus sábanas. Te desalentaría. Te quitaría la tontería que llevas encima. A ver si así dejas de mentir y decir "te quiero" cuando realmente quieres decir "te deseo". A ver si así cambias el "te necesito" por el "solo será una noche juntos".

No hay peor hombre que aquel que halaga con mentiras por no herir; ni peor mujer que aquella que llora con sonrisas por no herir a quien le marchita el corazón.

Basta de palabrejas baratas y caprichos caros.

El amor no es un antojo que se pueda comprar con cartas de amor.

El amor, como todos los sentimientos, viene de una semilla que hay que regar cada día, hay que dejar que le dé el aire y hay que ocultarla de las peores tempestades.
El amor crece en el corazón, sembrado por los padres y cultivado por nuestro escritor favorito, sin destinatario alguno.


No elegimos a quién querer, pero sí como hacerlo.

Hay quienes no saben amar, yo, por ejemplo. A cambio, sé querer, sé cantar nanas y leer cuentos. Incluso, si me lo pides, cuando estés triste, puedo bailar para ti o disfrazarme de pirata si es necesario. Pero jamás te amaré, porque eso no va conmigo.

No me pidas nunca que te entregue mi corazón, porque mi corazón es mío y solo mío. Yo soy mía y de nadie más, aunque a veces me comparta contigo.

Átame y me iré lejos, donde ni el viento me encuentre; dame riendas sueltas y no me alejaré demasiado.
Te regalo todas las sonrisas que me pidas, siempre que me las devuelvas. A cambio, prometo no robarte lágrimas ni regalarte noches tristes.

Prometo hacerte feliz queriéndote, pero no me exijas amor, porque no tengo de eso para darte.


Volcaré el cielo para que caigan estrellas, a ver si alguna te cae en la cabeza y así espabilas. A ver si así te quedas corto de razón y empiezas a actuar con el corazón.

Acercaré el sol a la Tierra, deslumbrante y cegante sol. Esperemos que te ofusque y comiences a mirar con el corazón en lugar de con los ojos.

Ojalá quedes feo y tengas que aprender a cautivar con tu ser y no con tu esbelto cuerpo.

Tal vez así aprenderías el significado de la palabra amar, amor.
Tal vez así descubras la felicidad y lo que esta conlleva.
Tal vez así dejes de ser un don Juan y desarrolles la empatía que tanta falta te hace.

A ver si así dejas de tocar los cojones y empiezas a tocar corazones. Corazones de negra tinta extendida por plumas blancas.

Porque me matas sin querer, y lo que es peor, sin quererme.


Amar locamente a quien una vez te quiso.
Recorrer mentalmente todos los pliegues de su piel.
Pensar que nada es imposible porque tú todo lo logras, y lo sabes.
Todo lo puedes aunque algo te venza.

A la mierda las mentiras baratas y los besos frios.

A la mierda esos falsos amores que prometen sin cumplir y que dicen querer pero que, sin embargo, no tienen corazón.

Que la vida les devuelva el desamor que nos profesan y las lágrimas que nos derraman.

No hay peor cosa que pueda hacer una mujer enamorada, que creer una mentira autoconvenciéndose de que es verdad, aún sabiendo que ni quien la dice la cree.

Existe cierto trasfondo triste en el amor, pero no en el amor que a mi me ha tocado sentir. En este, todo en sí es triste, sin trasfondos, sin secretos, sin ternura, caricias o palabras bonitas.



Perdona la lujuria porque todos caemos en la tentación.
Perdona a quien te daña, que no siempre lo hace a conciencia.
Y perdónate a ti misma por cederle la lujuria en la que un dia aquel cabrón cayó.