martes, 28 de abril de 2015



Sigue brillando la estrella que me regalaste, aquella con la que me iluminaste e ilusionaste.
Sigo brillando por dentro, por fuera, por ti y por mí.

Me dejaste muda al agrupar mis versos y me rompiste el corazón tras arreglarlo.
Pequeños pasitos que tropezaron en el penúltimo escalón y temieron volver a subir escaleras, por lo que aprendieron a volar.
Y es por eso que mis labios siguen torciéndose, mostrando pequeñas sonrisas, por ti, por mí, por nosotros.

Me penetraste el ama y esta se fue contigo. Ahora estoy desamparada, sin alma, corazón y amor. Pero me sustento de los recuerdos que nos quedan, de las muchas risas que liberamos y de las mil miradas con las que nos colocamos. De los suspiros que me fumé, que te fumaste, que nos fumamos, con los que nos drogamos en secreto.
Me sustento de la foto que en mi escritorio reposa y del penetrante olor de nuestras sábanas, mis sábanas.
Me proveo del "te quiero" que exhalaron tus labios y de la felicidad que me ahogó.
Preservo el escalofrío que me quemó cuando metiste mano a mis sentimientos.

Espérame esta noche entre sábanas y sueños, haremos nuestro el jardín de las delicias.