domingo, 10 de mayo de 2015

Presente inexistencia

Me desnudo ante ti sin necesidad de quitarme la ropa. Me desnudo el miedo, las alegrías y las tristezas.

Me enseñas que ser valiente no significa no temer y que llorar no es de cobardes.

Es entonces cuando nos convertimos en dos soledades que se tocan, que se acompañan en el camino de la nada, en el desierto y en la melancolía de ausencias anteriores.

Nos convertimos en posibles amores que nunca son y, probablemente, nunca serán.

Quiero...

Quiero ser de la calle, del mundo, de la vida, de la muerte.
Quiero ser del todo, de la inmensidad, de la infinitud, la aurora, la noche y la oscuridad.
Quiero ser de la nada en un universo franqueable.

Quiero ser de tus ojos, tus pupilas, tus retinas, de tu mirada.
Quiero ser de tu cama, de tus sábanas, de tu piel cansada.


Quiero ser del amor, del cariño, del placer, del odio y del rechazo.

Quiero ser mía y nunca tuya. Quiero compartirme contigo y que goces conmigo. Quiero que seamos dos que se juntan bajo estrellas que ya no existen y que, a veces, seamos uno.

Mediterráneo


Dime mar, que el horizonte no existe y que eres infinito.
Dime que en ti los peces gozan de la inmensidad de tu grandeza y tu frescura.
Dime mar, que nunca abandonarás este trocito de roca y que jamás dejarás de ser mediterráneo.