lunes, 13 de julio de 2015

#*



Estimado tú,

Quería contarte que he encontrado compañero de cama y de vida, de vez en cuando.

Pero me sigues faltando, me sigue faltando el sabor de tus besos; es inigualable a cualquier otro sabor, y te añoro.

No sé ahora mismo dónde estás, ni cuando leerás esto, pero el radiador no me da el necesario calor ni mi armario tiene abrigos suficientes para calmar este frío, para sobrevivir a este invierno. No. Te necesito a ti, aquí, a mi lado. Acariciándome, Sonriéndome, Jugando con mi pelo, Abrazado a mí. O incluso distante, mirándome desde la otra punta de la habitación, mientras yo miro por la ventana y tú finges leer.

Necesito que vengas a hacerme el amor con tu mirada y a que me levantes la falda con tu imaginación. A que fundas tus manos en mi cuerpo y hagas arder mis labios con tus besos. Necesito que, con tu extrema delicadeza y tu brutal pretensión, entres en mí tantas veces como sea necesario para que tiembles, para que te conviertas en la sabia que recorre mis piernas.

Regresa. Regresa a darme amor, vuelve a hacer que sienta lo que sentía teniéndote a mi vera. Vuelve a mirar como duermo, como sonrío y como frunzo el ceño entre confusiones. Vuelve a darme la mano mientras recorremos la orilla del mar. Vuelve a taparme los ojos y a mostrarme la luna como si la hubieras dispuesto tú allí para regalármela. Vuelve a escribir mi nombre en el cielo.

Prometo amarte eternamente, pero vuelve, haz que vuelva a sentir.