lunes, 25 de noviembre de 2013


Tú allí, yo aquí... ¿Pero sabes qué?
Te siento cerca, casi rozando mi piel.

lunes, 28 de octubre de 2013

La vida.


Súbete a una mesa, si no tienes vértigo, a una azotea. Atrévete a mirar la vida desde otro punto de vista. Atrévete a coger el camino por el que nadie camina. Atrévete a hacer las cosas según tu criterio. Piensa por ti mismo sin importante las críticas de los demás. Haz lo que de verdad te gusta a pesar de que no esté bien visto por la sociedad, por tu familia o por tus amigos. Plántale cara a la vida y juégatela. Sueña, pues solo al soñar tenemos libertad. No dejes que nadie te toque los sueños.  Aprovecha el momento, exprímelo, sácale todo su jugo, disfrútalo y compártelo con quien te apetezca. Limpia tu corazón de necios sueños y serás una persona feliz. Vive del cuento, y si quieres cuenta el cuento de cómo lo vives, lo luchas y lo sueñas.

La vida sí existe y solo hay una, así que ¿por qué desperdiciarla haciendo lo que no queremos? Comprométete y lucha por lo que de verdad quieres, por tus sueños, por tus dones. Atrévete a ser feliz, da igual si te dicen que eres un irracional por creer ser feliz en la sociedad en la que vivimos. No permitas que nadie te haga sentir que no mereces las cosas buenas que suceden en tu vida. Ponte metas y cúmplelas para que jamás llegue el día en el que pienses que podrías haber hecho algo que jamás llegaste a hacer, así que si tienes un sueño jamás lo pierdas de vista mientras tropiezas con las piedras de las sendas que te llevarán a él. Sonríele a la vida, algún día te devolverá la sonrisa. Si miras para atrás que sea para mirarle el culo a alguien. No te centres en los errores del pasado ni en el futuro, simplemente dedícate a vivir el presente con emoción, lujuria y una cierta dosis de locura. No te dejes engañar ni manipular, tan solo debes hacer caso a tu criterio y fingir tener un juicio justo para seguir adelante en la vida, al fin y al cabo, es tuya y de nadie más. Vive cada instante, porque cada instante es único y jamás se repetirá. Conócete, atrévete a llegar hasta el fondo de tu alma por mucho miedo que te dé. Hurga en tu interior y descubre todas tus virtudes y defectos. Una vez hayas descubierto tus virtudes, no presumas de ellas y ponlas en práctica; asume tus defectos, ríete de ellos, púlelos con las experiencias vividas, perfecciónalos y muéstraselos al mundo. Jamás dejes de reír, y convierte lo amargo en dulce. Deja de convivir con tus problemas, mejor soluciónalos. Si la vida te da una patada en el culo no llores, piensa que simplemente te ha dado un ligero empujón para adelante. 

No hay nadie igual, todos nos diferenciamos por grandes cosas que debemos aceptar. Así que dejemos de lado los roles que se nos imponen y vivamos a nuestra manera. Al fin y al cabo no somos más que mamíferos de raza humana intentado ser animal racional.



martes, 8 de octubre de 2013

P.A. II


 A menudo te echo de menos aún sin conocerte. Se me hiela el cuerpo al pensar que no volveré a cruzar miradas contigo. Rio al pensar en todo lo que perdimos por miedo a perder.
Jamás cambiamos palabras de amor, pero ambos sabíamos que nos amábamos; sabíamos que estábamos hechos el unos para el otro, pero también sabíamos que existía una fuerza superior que jamás nos dejaría disfrutar ni manifestar el deseo que corría por nuestras venas.

Éramos veneno, pero veneno del bueno, de ese que no mata sino que hace más fuerte.


Mi fibra.


Quan doloroso es tener tanto que decir y no poder hacerlo porque no sabes como. Llevo dentro de mí un amor muy grande, tan grande que me supera, y tan difícil de explicar que me duele. Duele tanto como te he querido y te sigo queriendo, porque al igual que uno no elige a quién querer, tampoco elige cuándo dejar de hacerlo, y desde luego no se deja de querer a una perona de un día para otro.

Te sigo queriendo porque clavaste en mi corazón una espinita, una espinita que pincha tanto como todas las espinas de un ramo de rosas, y cada vez que noto su pinchazo me pregunto que porqué no tuve el coraje suficiente para tragarme el orgullo y venir a hablarlo contigo, y entonces me doy cuenta de que fui una cobarde y que lo sigo siendo por no haberte dicho jamás el lugar que ocupaste en mi vida y lo que significaste para mí.

Cada vez que te veo se me llena el corazón de lágrimas por no poder ni querer saludarte con el entusiasmo con el que lo hacía antes. Y es que si supieras todo lo que vuela entre mi corazón y mi mente necesitarías tres vidas más para entenderlo, pues no lo entiendo ni yo.

Así que ahora que estoy inspirada me atrevo a decirte que para mí fuiste una persona grandísima y que en su momentos solo tenía ojos para tí, que te llegué a confesar (sin yo saberlo ni darme cuenta) cosas de mi misma que ni yo sabía, que fuiste y sigues siendo de las pocas personas que he conocido con un corazón tan grande y una mente tan abierta como la que tenías, aunque a veces un poco cabezota.

Te quise, te quise mucho, más de lo que pudiste imaginar alguna vez. Así que a pesar de que ya no intercambiemos ni los saludos, creo que debías saberlo y yo debía sacarlo de mí si no quería explotar en llantos.

En fin, disfruta de la vida y ándate con ojo con lo que haces que poquito a poquito estás construyendo tu destino.
Cuidate mucho y vive la vida.

Recuerdos.


Todo se vacía dentro de tí, despiertas del sueño de tus recuerdos y sin darte cuenta todo cambia. De un momento a otro las cosas son totalmente diferentes a como las conocías. Te da la sensación de que todo se vuelve en tu contra, y entre lágrimas y pañuelos empiezas a rebuscar, sin darte cuenta, todos los recuerdos que tienes de años atrás, donde la única preocupación que tenías era la de no salir fea en las fotos o la de que el chico que te gustaba se fijase en tí. Y entre recuerdo y recuerdo, las lágrimas se te secan y una tímida sonrisa te cambia el rostro.

Pero no todos los recuerdos son buenos o malos, hay recuerdos que no pueden clasificarse ni calificarse, y cuando llegas a ese recuerdo empiezas a sonreir, luego ríes a carcajadas y, finalmente, se te llenan los ojos de lágrimas para caer de nuevo por tus mejillas y posarse en la comisura de tus labios, y es en ese momento, mientras las lágrimas fluyen por tus mejillas, que te das cuenta de que ese es uno de los pocos recuerdos que jamás sabrás describir, calificar, clasificar; y en secreto se te rompe el corazón en mil pedacitos, los huecos del corazón se llenan de lágrimas y el corazón se enfría, y si se congelan las lágrimas el corazón se hiela, y sabes que, aunque queden todavía muchos años, algún día el corazón entero se te congelará y te convertirás en una persona fría y sin sentimientos.


 

Almas.


Cierro los ojos y siento que el amor se consume. Abro el corazón y me siento más libre que nunca. Te miro, sonríes y me siento afortunada por poder ver tu sonrisa. Te sonrío y mientras me devuelves la sonrisa una tímida lágrima abandona mis ojos para navegar por mis mejillas y amarrarse en la comisura de mis labios. Soy feliz porque tú también lo eres. Si ríes rio, si lloras te sonrío para hacerte saber que no estás solo, si te sientes perdido me pierdo contigo, y una vez sembrado el caos en nuestro interior juntamos nuestras almas para hacer uno de dos. Ahora somos dos cuerpos con un solo alma. Fluimos entre en bien y el mal, la tristeza y la alegría, el odio y el amor. No sabemos lo que somos ni lo que queremos, pero es así como más felices somos. Nada tiene sentido en nuestro interior ni en el exterior, pero es lo que nos gusta. Somos cabezotas, refunfuñones, caprichosos; también estamos majaretas, chiflados, locos, pero son estas extrañas "cualidades" las que nos hacen especiales, diferentes, y las que hacen que nos queramos tanto.

Somos imanes con igual polaridad, por eso chocamos y al juntarnos debe ser necesidad. Ninguno de los dos cree en el amor, y cuando nos da la sensación de que este nos alcanza emrendemos el vuelo hacia Venus para saludar a las estrellas y pedirles consejo sobre las críticas de los humanos al decir que somos unos lunáticos,  y la Osa Mayor siempre nos contesta: "¿Qué sería del mundo sin unos pocos locos?", entomces reímos, volvemos a posar los pies en la Tierra y hacemos frente a la vida cogidos de la mano.

Descubriéndome.

 Relájate. Piensa dónde, cómo y con quién quisieras estar. Ahora cierra los ojos, ¿qué ves? Abre la mente, ¿qué imaginas? Respira hondo, ¿qué olores percibes? Abre el corazón, ¿qué sientes? Despeja tus pensamientos por un momento y trata de averiguar qué quieres.

Si cierro los ojos veo colores, colores que ni siquiera existen. Veo los reflejos del sol en el mar. Veo nubes naranjas y rojas teñidas por un sol color del diablo. Veo sonrisas, lágrimas, besos, golpes, llantos, corazones ardientes de deseo y corazones rotos, veo amores imposibles, amores secretos y amores que duelen, veo despedidas, reconciliaciones... Y si aprieto los ojos muy fuerte soy capaz de ver las emociones y los sentimientos. Veo el amor, la alegría, la tristeza y la felicidad.

Si abro la mente imagino que puedo rebobinar al pasado y borrar cada paso mal dado, imagino que jamás se ha marchado uno de mis seres queridos. Imagino que toda historia acaba como en cuentos de hadas. Imagino que vivimos en un mundo en el que puedes elegir la estaciones en la que vivir y donde lo superficial es lo menos bonito. Imagino que el aburrimiento se convierte en humor y que los golpes son sustituidos por los besos. Imagino que soy dueña de mi destino.

Si respiro hondo percibo el olor del mar en verano, el aire cálido del otoño, el olor del aire frío de invierno y el olor de las flores primaverales. Y después de que todos estos olores hayan pasado por mis pulmones y me hayan erizado el cabello, siento una extraña esencia que mezcla la tristeza, el dolor, la alegría, el amor y la felicidad.

Si abro el corazón siento deseos de arrojarme al cielo de no ser por la gravedad. Siento que se acerca el momento en el que el detalle más insignificante de mi vida causará un efecto en cadena que cambiará el rumbo de mi vida. Siento amor, pasión, alegría y mil emociones diferentes que soy incapaz de entender. siento deseos y ganas de comerme el mundo segundo a segundo. Si abro el corazón siento al amor fluyendo por todas partes.

Pero si despejo mi pensamiento para intentar averiguar quñe es lo que quiero me quedo sin sentidos y sin respuesta. Al fin y al cabo, ¿quién sabe lo que quiere? ¿Acaso tú lo sabes?

miércoles, 26 de junio de 2013

Todo y nada es lo que nos hace felices.



Me siento feliz por nada. Tengo el cuerpo lleno de alegría, al fin me he dado cuenta de que son más los motivos para sonreír que para llorar, para ser feliz que para estar triste. Y es que a pesar de que haya perdido, a la vez he ganado. He ganado la llave que me abrirá miles de puertas que me llevarán a millones de caminos que me darán la posibilidad de equivocarme para no volver a hacerlo, que me enseñará el camino del amor, que me enseñará a no prejuzgar y a juzgar desde mi propio criterio.

He aprendido a diferenciar entre los que me quieren de verdad y los que me quieren por interés, entre los que son falsos y los que no, entre los amigos que serán para siempre aunque no estén físicamente junto a ti y los que pasarán por mi vida como los días, que simplemente dejarán en mí un poco de sí y se llevarán un poco de mí.

Me he dado cuenta de que al ayudar a los demás y al preocuparme por ellos me siento tan feliz que no necesito nada más que ver su sonrisa. He descubierto que ayudar y amar son unas de las mejores sensaciones que puede experimentar el ser humano. Querer lo que uno tiene y saber disfrutar de las más pequeñas e insignificantes cosas son lo que nos hace crecer como personas. Tener a alguien con quién poder contar siempre es lo que nos llena de alegría y nos hace ver la vida de otro modo y lo que nos aporta felicidad. Y querernos a nosotros mismos, aceptarnos y valorarnos es lo que nos hace felices.

Al fin, después de tanto tiempo mi cuerpo desprende alegría, satisfacción, ganas de aprender, motivación, júbilo, etc.
Y es que no se necesita mucho para ser feliz. Lo único que necesitamos es amor, valor, coraje y ganas de comernos el mundo día tras día.

martes, 25 de junio de 2013

En búsqueda de la felicidad.



Ser feliz, ¿qué hay que hacer para ser feliz?

En mi opinión ser feliz es llorar, robar, matar, alejarse de las personas, errar, caerse..., es llorar de alegría, robar sonrisas y corazones, matar las tristezas, alejarse de las personas que nos dificultan el día a día y nos desean lo peor, errar aprendiendo de nuestros errores, y caerse aprendiendo que lo que cuenta es levantarse y no volver a tropezar con la misma piedra.

Si quieres ser feliz quiere a quien te quiere y sobre todo a quien te cueste querer porque es quién más necesita amor, perdona a los que te dañan, sin olvidar lo sucedido y sonríe a tus enemigos. Sonríe sin motivo porque el único motivo es verte sonreír. Diviértete y tómate un tiempo para ti mismo, lee un libro, escucha música, canta como si nadie te oyese y baila como si nadie te mirase. Abre tu corazón para que te lo tomen con amor. No tengas normas, simplemente experiencias aprendidas en la vida. Dedica parte de tu tiempo a pasarlo con las personas que más amas y hazles saber lo importantes que son para ti. Envuelve tu cuerpo de adrenalina una vez por semana. Haz deportes de riesgo y búscate un hobbies. Tómate un café con tus amigas. Nada en invierno y corre en verano. Autorrealízate, ponte metas y no dejes que nada se interponga entre tu objetivo y tú. Entrena tu mente cada día y párate a pensar quién eres y qué buscas en la vida. Disfruta de cada día con la ilusión de un niño y la prudencia de un anciano. No hables del pasado regodeándote, vive el presente, recuerda que cada momento es único y no hay instantes vacíos, siempre están ocurriendo cosas. Y cuando por fin logres vivir el presente te sorprenderá todo lo que puedes hacer y lo bien que lo haces.

La vida es un viaje sin destino con un único objetivo: LA FELICIDAD.

Hasta que amanezca.


Sentir el mar en una mirada, la brisa de la primavera en un escalofrío, la puesta del sol en tus ojos, el sabor del verano en tus labios. Mi sonrisa por la tuya, hoy por mí y mañana por ti. Conversaciones que creen no terminar nunca. Nervios y temblores esperando verte. Llamadas que nunca serán hechas. La aceleración de mi corazón al recordarte, una uña menos por pensarte y un recuerdo más al imaginarte. Pensar en cosas que nunca pasarán: encontrarte de frente y que me beses. Ponerme guapa para ti aunque hoy no vaya a verte. Pensar "te quiero" cuando hablo, y decir "te odio" al pensarlo. Fundirme en el sabor de tus besos, desaparecer entre la multitud. Escapar a un lugar donde solo el amor pueda encontrarnos. Proponernos cosas que jamás cumpliremos, como el amarnos eternamente. Decir "para siempre" pero que eso solo sea hasta que se vaya el sol de tus ojos, hasta que deje de sentir el mar en una mirada y la brisa de la primavera en un escalofrío, hasta que tus labios no me sepan a verano. Hasta que tú te vayas porque yo te eche.
¿Empezamos ya?


¡Cambiemos lo que no nos gusta!


¡Que superficial es la gente!

Vivimos en una sociedad que no nos deja ver más allá de un par de tetas y la piel. Nos han enseñado a mirar las ropas y el peinado, no los ojos y las sonrisas; o tal vez si que nos hayan enseñado pero no hacemos caso por el simple hecho de que vivimos condicionados por la sociedad. Nos han implantado la moda que debemos seguir, los alimentos que debemos tomar y las dietas que debemos hacer, la forma de vestirnos, como debemos comportarnos, como debemos peinarnos y vestir para cada situación, y ya por colmo nos están formando el camino a través del cual decidiremos a quién y a quién no debemos amar o quién nos puede gustar y quién no.
Y lo peor de todo esto es que nos dejamos llevar e influir por la sociedad. Pero no solo nos dejamos influir por la sociedad en estos aspectos, sino que además cambiamos nuestra forma de ser para ser elegidos por los demás y para encajar en según que grupos sociales.

Estoy segurísima de que si nos parásemos un minuto a pensar y nos diésemos tiempo a nosotros mismos, sin nada a nuestro alrededor que pueda distraernos, no nos conoceríamos; de hecho creo que ni siquiera nos gustaríamos a nosotros mismos , no nos gustaría ver en lo que nos hemos convertido.

¿Qué se ha hecho de los niños que éramos hace diez años? ¿Dónde están esos pequeños inocentes? Pequeños inocentes que no miraban la marca de los pantalones, ni el peinado, ni el color de los ojos, ni nuestra posición social; pequeños inocentes que miraban lo que había dentro de cada persona que les rodeaba y les amaba por cómo eran por dentro.


La vida, el arte de dibujar sin borrar.


Cuando volví a ver esa fina, blanca y tierna cara, que hacía tanto tiempo que no veía, recordé como sonreía y como miraba; y cuando me abrazó caí en la cuenta de que una amistad es más fuerte que el tiempo y la distancia, pero cada cual diferente la una de la otra. Por un momento el tiempo se paró e hizo que me diese cuenta de que la espinita que en su día me clavó en el corazoncito sigue allí, ahora pincha menos, pero permanece, y deseé que siguiese estando por mucho tiempo, más del que había pasado.
Fue una velada tranquila y agradable, diferente a la última. Pasó horas contando batallitas, y cada palabra que salía de su boca hacía que una tímida lágrima se asomase a mi corazón. Eran lágrimas de alegría y tristeza a la vez; de alegría porque me hacía feliz verle feliz y estar con él; y de tristeza porque me di cuenta de todo el tiempo que dejé pasar antes de volver a verle y me arrepentí de ello y más.
Pero fue entonces cuando comprendí que la vida y lo que nos define son esos destellos, esos momentos impactantes que ponen patas arriba nuestras vidas. Y es que cada uno de nosotros somos la suma de todos esos momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido y que cada persona que pasa por nuestra vida es única porque siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Comprendí también que somos un momento de amor total, físico, mental y de cualquier otro tipo de amor.
Y cuando me soltó me pregunté qué pasaría si algún día no recordamos ninguno de esos momentos.

martes, 11 de junio de 2013

Tu mundo en tus manos.



Cierra los ojos y deja llevarte por el impulso del corazón.

Ama a quien te ama y no pierdas el tiempo odiando a los que te odian.

Sonríele a la vida.

Recuerda que pocas cosas son para siempre y todo lo que viene se va, y los problemas no son ninguna excepción.

Mira a los ojos cuando hables con alguien.

Manifiesta tus pensamientos, al igual que pueden cerrarte puertas también te las pueden abrir.

Expresa lo que sientes y hazles saber a las personas a las que amas que las quieres. De lo contrario podrías perder oportunidades únicas que te marcarían de por vida.

Utiliza todos tus sentidos, pues a veces tenemos tan cerca lo que queremos que no somos capaces de darnos cuenta de ello.

Ama sin motivo y ayuda sin que te lo pidan.

Sonríele a la gente que te cruces por la calle, aunque no os conozcáis, puedes alegrarles el día y ellos a otros.

Vive la vida con la prudencia de un anciano y la ilusión de un niño.

Vive TU vida y no la que los demás quieren que vivas.

Hazle caso a la razón siempre que coincida con tu corazón, sino, guíate por impulsos.

Ama y deja que te amen.

No dejes que te roben el corazón, deja las puertas abiertas para que te lo tomen con amor.

Disfruta del día a día.

Agradece todo lo que tienes.

Envíale postales a ese alguien tan especial que te clavó una espinita en su día aunque ya no os habléis.

Párate a hablar contigo mismo.

Párate a escuchar lo que tu corazón intenta decirte y la razón no te deja escuchar.

Sitúate en lo alto de tu mundo.

Ponte metas y cúmplelas.


Toma decisiones aunque solo tú las entiendas.

Toma tus decisiones con coraje, desprendimiento y, a veces, con una cierta dosis de locura.

Desafíate.

No temas a los retos.

Insiste una y otra, y otra vez.

Recuerda que sin fe se puede perder una batalla que ya parecía ganada.

No te des por vencido.

Acuérdate de saber siempre lo que quieres.

Recuerda que el secreto está en no tener miedo de equivocarnos, y de saber que es necesario ser humilde para aprender.

Ten paciencia para encontrar el momento exacto.

Congratúlate de tus logros.

Y si esto no fuera suficiente analiza las causas e inténtalo con más fuerza.

El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños.




lunes, 10 de junio de 2013

Un secreto.


¿Qué es el "amor"?
El amor es una mezcla de amistad y sexo.
El amor es gozar junto con la persona a la que amas. Es tocar juntos el cielo y sentir con un solo corazón.
Es tener un corazón lleno de fugacidad y deseo, deseo de mirarle a los ojos y sentirlo todo. Pero todo es poco y poco es mucho, porque nada tiene sentido junto a esa persona, el mundo está del revés y tú te sientes mejor que nunca.
Pero sabes que esto va a acabar, que no durará más de una hora, y sin que te des cuenta amanece, y es que junto a esa persona el tiempo no corre, vuela.
Nace un día más y aunque despiertes a su lado te sientes lejos de él porque por mucho que quieras jamás podrás hacerle saber lo mucho que le amas, solo que le deseas.
Se trata de un secreto entre tu corazón y tú.

Levantarme con ganas de volver a acostarme.


Y tus ojos miraron a los míos,
transformando el amor en calor.
El deseo se apoderó de nosotros
y, sin pensarlo, tocamos el cielo.
Un cielo estrellado y con luna llena.
Llena, así es como me sentía,
llena de amor.
Llena de tu amor.
Un amor que no se siente, se goza.
Y cogiendo estrellas vimos al sol asomarse.
El calor se convirtió en frío,
nuestros ojos dejaron de mirarse y
volvimos a tocar la tierra con los pies,
apartando el cielo de nuestras manos.
Apagué el despertador y me levanté con ganas de acostarme de nuevo para volver a soñar contigo.



jueves, 6 de junio de 2013

Tonterías de adolescentes.


Mi cuerpo está lleno de euforia, río sin motivo y desesperadament­e, tiemblo, no puedo dejar de mirar a todos lados y a ninguno a la vez. Me siento feliz, pero se que después de este eufórico momento volveré a estar terriblemente triste, apagada, "preocupada". Se que no te voy a volver a ver y eso me enloquece, me reconcome por dentro, me hunde.

Una persona a la que me he acostumbrado durante un año, un largo y duro año, va a desaparecer para irse a un lugar cuyo nombre desconozco. Se que te vas a ir, se que va a ser por mucho tiempo, se que hoy tenía la última oportunidad y no la aproveché, pero lo que más claro tengo es que por mucho que quiera y por muchas ganas que tenga no me atrevo a decirte nada, ni a saludarte, ni a despedirme de ti a pesar de no concerte, ni a desearte suerte en la vida y en los estudios. Lo único que hago es caso a la razón contradiciendo al corazón, un corazón enamorado y una estúpida y condicionada razón.

Y es que vivimos condicionados por la sociedad, atados a unos raíles que debemos seguir y de los cuales no nos podemos salir; y es por eso que, aun estando frente a ti, no me atrevo a decirte nada, tan solo me limito a mirarte e intento leer lo que quieren decir tus ojos, unos ojos cuya mirada desconozco, que no entiendo; unos ojos que busco diariamente porque forman parte de mi rutina tanto como el levantarme cada mañana o el ir al colegio.

Te vas a ir y no hay otra, pero antes de que eso pase te espero en el sueño de siempre, no llegues tarde.

Miradas que lo dicen todo y nada.



Ahora te miro, ahora me miras tú y yo dejo de hacerlo, ahora te miro y tú dejas de hacerlo, ahora no te miro, ahora si, ahora no...
Y con la tontería se ha hecho junio, ¡junio! Seis meses haciendo los tontos, ¡y tan tontos! ¿A qué esperamos? Ciertamente no lo sé. Yo no me atrevo y tú tampoco, tengo la oportunidad y me evitas, tienes la oportunidad y te evito. Como dos niños pequeños, dos niños que disfrutan de hacer tonterías pero que no dejan escapar ninguna oportunidad, ninguna mirada.

Somos dos enamorados que no se conocen... ¡espera! ¿es eso posible? ¡Bah, y qué más da! Nos lo pasamos bien aguantando hasta el último momento antes de que el uno descubra que el otro le está mirando, y si nos descubrimos ¿qué mejor que aguantar la mirada? Una mirada que lo dice todo y nada a la vez.

Pero bueno, ya no somos críos, este juego mola pero debe acabar de una vez por todas con un "hola" para que podamos inventar otro mucho mejor que empiece igual que como acaba el otro, con un "hola". No creo que esté exigiendo mucho, no se trata de nada más que de intercambiar cuatro letras cada vez que nos veamos, aunque pensándolo bien, no hay nada mejor que mirarte a los ojos, intercambiar miradas e intentar leerte el pensamiento sin decir palabra, ¿o si?

No tengo ni idea, pero antes de que eso pase te espero en el sueño de siempre, no llegues tarde.

Un mundo mejor a base de pequeños detalles.


Todos queremos cambiar el mundo o que el mundo cambie, queremos conseguir un mundo de solidaridad, igualdad, con los mismos derechos; un mundo en el cual todos nos llevemos bien y reine la paz. Un mundo armonioso lleno de sonrisas y de gente feliz. Un mundo en el que, a pesar de los pequeños problemas que nos surgen durante la vida y el día a día, las personas sepan apreciar las pequeñas cosas, disfrutarlas a lo grande y quedarse con recuerdos enormes. Un mundo lleno de amor, todo tipo de amor. Un mundo con banda sonora y un final feliz. Pero a pesar de desear todas estas grandes cosas son pocos los que hacen algo para cambiar el mundo. Mi teoría es que si queremos cambiar el mundo debemos empezar cambiando de nuestro pequeño mundo lo que no nos gusta. ¿Cómo vamos a arreglar un gran mundo sin ni siquiera dominar el nuestro? No hace falta realizar un gran proyecto o hacer las cosas a lo grande, basta con los pequeños detalles del día a día, esos detalles que alegran el día a una, dos, tres personas y de este modo estas personas a otras y formar así una cadena sin darnos cuenta. Estas son cosas tan simples como saludar o sonreír a aquella persona con la que intercambias miradas cada mañana pero a la que nunca le dices nada, darle propina a aquel vagabundo con el que te cruzas cada día al volver del cole, hacerles saber a las personas a las que quieres lo que sientes por ellas, decirle a tu madre que la comida le ha salida muy buena y darle un beso, ayudar a quién lo necesita sin que nos lo pidan…. Son muchas y pequeñas las cosas que pueden hacer de este mundo un mundo mejor y lleno de felicidad.

Es obvio que es muy difícil, por no decir casi imposible, cambiar el mundo de forma que esté a gusto de todos, siempre habrá algo que no nos gustará o con lo que no estemos de acuerdo, pero eso no significa que el mundo en el que vivimos sea un mundo de mierda, sino al contrario, se trata de un mundo lleno de errores distribuidos de forma estratégica para que nos tropecemos con ellos diariamente y hagamos algo, aportemos nuestro granito de arena, para cambiar ese aspecto que nos desagrada y lo convirtamos en una virtud más de este maravilloso mundo.

Disfrutemos del mundo en el que vivimos, compartámoslo y preparémoselo a las generaciones que nos siguen para que sigan nuestro ejemplo y, así, con el paso de los siglos, lleguemos a alcanzar una utopía jamás imaginada por el ser humano.
¡Vivamos a lo grande!



Personas.


Hay personas que entran en nuestra vida para enseñarnos algo, dejar un recuerdo e irse; pero también hay otras que entran para quedarse, para enseñarnos el bien y el mal, reírse de lo bueno y de lo malo, para enseñarnos que el mundo gira y unas veces caes de frente y otras de espaldas, pero que lo importante es levantarse y aprender como has caído para no volver a hacerlo. Entran para echarnos en cara nuestros defectos sin olvidar nunca nuestras virtudes, para enseñarnos que la vida no es un chiste, pero que aun así tenemos que reírnos de ella.

 Son personas que nos enseñan a llevar la cabeza alta y no avergonzarnos de nada, que a quien no le guste, que no mire. Son personas que nos enseñan a soñar y nos ayudan a realizar nuestros sueños. Personas que por mucho que les hagamos enfadar o descarguemos nuestro genio con ellas, nos perdonan. Personas a las que les basta una mirada para entendernos y saber como nos sentimos, personas que hacen que te sientas especial y afortunada solo por estar con ellas. Personas que hacen que el volumen de tu risa aumente proporcionalmente a la seriedad de la situación en la que estés. Personas que creen que aburrirse es sinónimo de putear al prójimo. Personas que te enseñan a asumir los errores y a superar las tristezas. Son personas que te acompañan en tus momentos de idiotez sin alejarse y fingir que no te conocen. Personas que te enseñan que si has errado no es porque seas tonto, si no porque tuviste el valor de intentarlo.

 Son personas que tienen asumido que el orgullo no engorda y por eso hay veces que se lo tragan solo por hacernos felices. Personas que cuando piensas "no puedo más" te dicen "¡ahora o nunca!". Te enseñan que rendirte nunca fue una opción, y que solo es imposible aquello que no te propones.

 Son personas a las que si les pides un vaso de agua estando en su casa, te responden: "no jodas, ya sabes donde está la cocina, anda y sírvete tu solo". Personas que pocas veces nos dicen lo mucho que nos quieren porque prefieren demostrárnoslo. Personas que te enseñan a llamarlo experiencia y no daño, a diferenciar el "vivir" de "no estar muerto". Son personas que tienen un radar para detectar cuando necesitas una sonrisa, porque es la única curva de nuestro cuerpo que les interesa.

 Estas son personas fantásticas y hay pocas en el mundo, así que te aconsejo que si algún día la vida te da la suerte de conocer a una de estas, no la dejes escapar y te ganes todo su cariño y respeto. Porque hay gente grande y luego van los enormes.

Ranas disfrazadas de princesas.



¿Por qué existen las segundas veces? ¿Las segundas casualidades? ¿Las segundas oportunidades? A veces no significan más que volver a equivocarse, volver a sufrir, volver a lo mismo de siempre. Cuando la primera vez termina te prometes no volver a cometer ese error, a no volver a caer en el amor, pero si este vuelve te olvidas de todo el sufrimiento por el que habías pasado, de todo el daño que has sufrido, de lo mucho que te arrepentiste, y sin pensarlo dos veces, te lanzas a la piscina para empezar de cero, pensando que esta vez será diferente, pensando que todo será perfecto, y sobre todo, que esa persona ha cambiado y que, definitivamente, esta vez es para siempre. Y mientras te ves envuelta en un mundo de color rosa, en el que todo son sonrisas y felicidad, la piscina se vacía de agua y caes en lo más profundo de ella, te das cuenta de que nada había cambiado, que esa persona seguía siendo igual, y mientras escuchas música melancólica y te secas las lágrimas, caes en la cuenta de que estabas enamorada de los recuerdos de la primera vez y no de la persona.

Los príncipes están llenos de cuentos, pero yo no quiero príncipe, ni un cuento, ni un amor de película, ni una vida perfecta, lo que yo quiero es un Jack Sparrow, una historia que contenga baches para poder superarlos junto con mi medio limón, una vida llena de objetivos y metas que conseguir, quiero una vida llena de aventuras y de sorpresas. No quiero vivir en un palacio lleno de rosas, sino recorrer España en moto. No quiero tener que casarme para ser plenamente feliz junto a la persona a la que amo. No quiero a alguien que cada vez que me cuelgue el teléfono me diga que me quiere, prefiero a alguien que me lo demuestre con las pequeñas cosas del día a día. Alguien que en lugar de traerme el desayuno a la cama, me quite las sábanas y me diga: "Hoy te toca a ti, princesa." No quiero a alguien que me pregunte que es lo que me gustaría hacer, sino que improvise y me haga hacer cosas que jamás se me hubiera ocurrido. Alguien con quién conocer mundo, y alguien que jamás me pregunte como estoy, simplemente me mire a los ojos, sonría, me guiñe un ojo, me coja de la mano y me diga: "Es un nuevo día fea, ayer es el pasado, mañana es el futuro, pero hoy es el presente, vamos a aprovecharlo que jamás se repetirá." No quiero una primera cita en un restaurante caro y lujoso, prefiero que sea improvisada y acabemos en una Mac Donal's comiendo una hamburguesa y unas patatas de una euro.

No quiero a alguien a quién le guste en vestido y tacones, quiero a alguien que habiéndome visto en pijama, vestida en ropa de calle, con uniforme, vestida de gala o de domingo, maquillada, sin maquillar, llorando, sonriendo, enfadada, durmiendo y recién levantada, me vea siempre igual de hermosa. No quiero a alguien que quiera cambiar mi vida, sino completarla. Quiero a alguien a quién mi pasado le de igual y quiera compartir un presente con migo para construir un futuro hermoso y lleno de pequeñas alegrías junto a mí. 

Y es que he llegado a la conclusión de que no todas las princesas tenemos príncipes, ni que besando sapos encontraremos a nuestra media naranja, porque somos ácidas como los limones, y que si nos besan, nos convertimos en ranas. Así que alza la cabeza que se te va a caer la corona, deja de maquillarte y empieza a sonreír que es lo único que te embellece, y ponte tacones para que tus pasos se oigan porque hoy, te comes el mundo.

Miradas de otro mundo.



Miradas que lo dicen todo y nada a la vez. Ese nada que te crea dudas y esas dudas que se apoyan en la razón en lugar de en el corazón. Un corazón atontado y enamorado. Una enamorada atontada y una atontada que pierde las oportunidades que se le presentan día a día. Y día a día el tiempo se acaba y si se acaba se acabaron las mirada, las dudas desaparecen y la razón es sustituida por la melancolía del corazón; un corazón roto por dentro y lleno de tristeza.
El amor se desvanece y despiertas del sueño de tu mundo, un mundo donde los días no son nublados.