Todos
queremos cambiar el mundo o que el mundo cambie, queremos conseguir un mundo de
solidaridad, igualdad, con los mismos derechos; un mundo en el cual todos nos
llevemos bien y reine la paz. Un mundo armonioso lleno de sonrisas y de gente
feliz. Un mundo en el que, a pesar de los pequeños problemas que nos surgen
durante la vida y el día a día, las personas sepan apreciar las pequeñas cosas,
disfrutarlas a lo grande y quedarse con recuerdos enormes. Un mundo lleno de
amor, todo tipo de amor. Un mundo con banda sonora y un final feliz. Pero a
pesar de desear todas estas grandes cosas son pocos los que hacen algo para
cambiar el mundo. Mi teoría es que si queremos cambiar el mundo debemos empezar
cambiando de nuestro pequeño mundo lo que no nos gusta. ¿Cómo vamos a arreglar
un gran mundo sin ni siquiera dominar el nuestro? No hace falta realizar un
gran proyecto o hacer las cosas a lo grande, basta con los pequeños detalles
del día a día, esos detalles que alegran el día a una, dos, tres personas y de
este modo estas personas a otras y formar así una cadena sin darnos cuenta.
Estas son cosas tan simples como saludar o sonreír a aquella persona con la que
intercambias miradas cada mañana pero a la que nunca le dices nada, darle
propina a aquel vagabundo con el que te cruzas cada día al volver del cole,
hacerles saber a las personas a las que quieres lo que sientes por ellas,
decirle a tu madre que la comida le ha salida muy buena y darle un beso, ayudar
a quién lo necesita sin que nos lo pidan…. Son muchas y pequeñas las cosas que
pueden hacer de este mundo un mundo mejor y lleno de felicidad.
Es obvio que es muy difícil, por no decir casi imposible, cambiar el mundo de forma que esté a gusto de todos, siempre habrá algo que no nos gustará o con lo que no estemos de acuerdo, pero eso no significa que el mundo en el que vivimos sea un mundo de mierda, sino al contrario, se trata de un mundo lleno de errores distribuidos de forma estratégica para que nos tropecemos con ellos diariamente y hagamos algo, aportemos nuestro granito de arena, para cambiar ese aspecto que nos desagrada y lo convirtamos en una virtud más de este maravilloso mundo.
Disfrutemos del mundo en el que vivimos, compartámoslo y preparémoselo a las generaciones que nos siguen para que sigan nuestro ejemplo y, así, con el paso de los siglos, lleguemos a alcanzar una utopía jamás imaginada por el ser humano.
¡Vivamos
a lo grande!Es obvio que es muy difícil, por no decir casi imposible, cambiar el mundo de forma que esté a gusto de todos, siempre habrá algo que no nos gustará o con lo que no estemos de acuerdo, pero eso no significa que el mundo en el que vivimos sea un mundo de mierda, sino al contrario, se trata de un mundo lleno de errores distribuidos de forma estratégica para que nos tropecemos con ellos diariamente y hagamos algo, aportemos nuestro granito de arena, para cambiar ese aspecto que nos desagrada y lo convirtamos en una virtud más de este maravilloso mundo.
Disfrutemos del mundo en el que vivimos, compartámoslo y preparémoselo a las generaciones que nos siguen para que sigan nuestro ejemplo y, así, con el paso de los siglos, lleguemos a alcanzar una utopía jamás imaginada por el ser humano.