sábado, 5 de septiembre de 2015



¿Y si he dejado de quererte? O peor aún ¿y si nunca te he querido?

Mi cuerpo ya no muere por la ausencia de tu calor y mis ojos se llenan de lágrimas cada vez que te pienso y más que saladas me saben amargas. Tu presencia me abruma demasiado, hasta el punto de no dejarme respirar , de ahogarme, asfixiarme, hasta el punto de odiarte.
Ya ni con cosquillas me sacas sonrisas, tus dedos me dañan la piel.

No dejo de llorar releyendo lo que escribo  pensando en ti. Y es que muero de tristeza al imaginarme una vida sin ti, pero es que contigo tampoco.

Quiero ser libre, ir con el viento, pero me siento esclava voluntaria de tu ser.

Te queso, pero ¿qué es eso?


 

viernes, 4 de septiembre de 2015

{...}

¿Y si pasamos juntos lo que queda de calor y lo que está por llegar de frío? ¿Y si volvemos a abrazarnos en el mar? ¿Y si volvemos a cegarnos y a comernos a besos?

Déjame ser tu otra media maldita sonrisa y tu cuarto de carcajada. Déjame abanicarte entre olas de calor y darte ardor cuando haga frío. O mejor, déjame hacerte sudar cuando el sol te abrase y ponerte la piel de gallina cuando ni con el mayor de los abrigos puedas quitarte el frío.

¿Me quieres? Yo a ti no, pero te abrazaría hasta siempre como nunca imaginaste.

Me cuesta quererte, pero más me cuesta no hacerlo, aunque no ceso en mi esfuerzo. ¿Quererte? ¿para qué? Pero eso sí, te prometo momentos inolvidables y abrazos eléctricos. Te prometo una luna llena cada mes y un mínimo de infinitas sonrisas diarias. Comerte a besos cada día, de verdad que lo haría.