viernes, 4 de septiembre de 2015

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¿Y si pasamos juntos lo que queda de calor y lo que está por llegar de frío? ¿Y si volvemos a abrazarnos en el mar? ¿Y si volvemos a cegarnos y a comernos a besos?

Déjame ser tu otra media maldita sonrisa y tu cuarto de carcajada. Déjame abanicarte entre olas de calor y darte ardor cuando haga frío. O mejor, déjame hacerte sudar cuando el sol te abrase y ponerte la piel de gallina cuando ni con el mayor de los abrigos puedas quitarte el frío.

¿Me quieres? Yo a ti no, pero te abrazaría hasta siempre como nunca imaginaste.

Me cuesta quererte, pero más me cuesta no hacerlo, aunque no ceso en mi esfuerzo. ¿Quererte? ¿para qué? Pero eso sí, te prometo momentos inolvidables y abrazos eléctricos. Te prometo una luna llena cada mes y un mínimo de infinitas sonrisas diarias. Comerte a besos cada día, de verdad que lo haría.