Y tus ojos miraron a los míos,
transformando el amor en calor.
El deseo se apoderó de nosotros
y, sin pensarlo, tocamos el cielo.
Un cielo estrellado y con luna llena.
Llena, así es como me sentía,
llena de amor.
Llena de tu amor.
Un amor que no se siente, se goza.
Y cogiendo estrellas vimos al sol asomarse.
El calor se convirtió en frío,
nuestros ojos dejaron de mirarse y
volvimos a tocar la tierra con los pies,
apartando el cielo de nuestras manos.
Apagué el despertador y me levanté con ganas de acostarme de nuevo para volver a soñar contigo.