martes, 8 de octubre de 2013

Recuerdos.


Todo se vacía dentro de tí, despiertas del sueño de tus recuerdos y sin darte cuenta todo cambia. De un momento a otro las cosas son totalmente diferentes a como las conocías. Te da la sensación de que todo se vuelve en tu contra, y entre lágrimas y pañuelos empiezas a rebuscar, sin darte cuenta, todos los recuerdos que tienes de años atrás, donde la única preocupación que tenías era la de no salir fea en las fotos o la de que el chico que te gustaba se fijase en tí. Y entre recuerdo y recuerdo, las lágrimas se te secan y una tímida sonrisa te cambia el rostro.

Pero no todos los recuerdos son buenos o malos, hay recuerdos que no pueden clasificarse ni calificarse, y cuando llegas a ese recuerdo empiezas a sonreir, luego ríes a carcajadas y, finalmente, se te llenan los ojos de lágrimas para caer de nuevo por tus mejillas y posarse en la comisura de tus labios, y es en ese momento, mientras las lágrimas fluyen por tus mejillas, que te das cuenta de que ese es uno de los pocos recuerdos que jamás sabrás describir, calificar, clasificar; y en secreto se te rompe el corazón en mil pedacitos, los huecos del corazón se llenan de lágrimas y el corazón se enfría, y si se congelan las lágrimas el corazón se hiela, y sabes que, aunque queden todavía muchos años, algún día el corazón entero se te congelará y te convertirás en una persona fría y sin sentimientos.