lunes, 6 de julio de 2015

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Su voz meliflua me recordó que sus palabras eran libres de fingimiento, mientras sus manos erizaban mi vello y su media maldita sonrisa iluminaba mis ojos.

Y salió de mí el trocito de alma que aún conservaba. Ahora soy suya, sin alma ni aliento me aferro a él, pues de mi solo queda cuerpo, ya cansado de no ser.

"Vuelve a mí" me dije cierta noche, "vuelve a ti" me pidió cierta aurora. Pero ya estaba lejos de todo y más. Ya no quedaba "yo", simplemente, me expuse tanto que me perdí y no me encuentro ni en recuerdos.

Me dejé volar tan alto que hoy mi cuerpo vaga buscando entre incandescencia lo que sabe que no volverá a encontrar.