Amo la alegría con que tu cuerpo revive el mío. Como si despertases el
espíritu que atrapo dentro, como si lo sacaras de entre rejas para salir de mí
dejando a su paso risas histéricas.
Amo la forma en que acaricias mi cuerpo y subrayas mis defectos, como si
fuera perfecta.
Me encanta cuando me haces ver que te tengo cerca y cuando, entre sábanas,
viajamos al País de las Maravillas. Allí donde los gatos hablan y las orugas
fuman ¿cómo no iba a ser posible nuestro amor?