miércoles, 15 de abril de 2015

Frutos rojos.

 
El olor que desprenden las sábanas me resulta familiar, tan familiar que podría ser tuyo. Fruto de aquella noche de pasión que no olvido y que me eriza el bello cada vez que la recuerdo.

Ese mágico olor me lleva donde quiera estar sin desprenderme de ti. Porque tan poderosos son los sentidos que aún saliendo de mis sábanas persiguen tu olor, ese mismo que me persigue entre el gentío.

Voy al mercado y huele a ti, entro en el coche y huele a ti, salgo al balcón y las hojas movidas por el viento me devuelven tu aroma al ritmo de mis lágrimas.

Fresca juventud de alma apagada, hazme sentir las caricias que con miradas me das, pervierte mis sentidos y enséñame a amar.