Fue y no fue.
Erase una vez, una princ... No. Erase una vez, una chica corriente, de corazón loco e indomable y alma inigualable.
Erase una vez la cotidianeidad, erase la rutina, erase el día a día.
Éranse las sonrisas, caricias y abrazos; seguidos de risas y corazones reconfortados de felicidad.
Erase una vez tú y yo, el mundo y la alegría.
Erase...